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12 marzo 2007

El tambor del aliento


Hay un verso indio precioso que dice que el tema del infinito no es un tema de conversación. Lo único que puedes hacer es sentirlo, experimentarlo, y entonces lo comprenderás. Todo el mundo quiere hablar sobre lo que es el infinito, sobre Dios y sobre esta vida. Pero la vida no es para hablar de ella. La vida hay que sentirla. ¿Te sientes vivo?

Cuando digo esto la gente piensa: “Pues claro, estoy vivo por esto, por eso y por aquello”. Pero ésas no son las cosas que hacen que uno se sienta vivo.

Se te ha dado la oportunidad de estar vivo. En ti suena el tambor del aliento. Tienes conciencia, la posibilidad de estar alerta. Tienes la posibilidad de recordar y también la de olvidar. Tienes lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. Todas las posibilidades están en ti. No hay nada limitado. ¿Qué es lo que quieres? La respuesta debe venir de tu corazón, de ese lugar en ti que es sincero, que te está llamando.

El ser humano lucha en la ignorancia porque vive en la incertidumbre. No tiene ninguna certeza sobre el mañana. Y cuando no tiene certeza sobre algo, o bien lo acepta y dice: “Voy a hacer algo al respecto”, o -como la mayoría de la gente- se inventa un cuento sobre el mañana. Y una vez inventado, hará lo que sea para creérselo, cueste lo que cueste. Pero es simplemente un cuento, y los cuentos no pueden hacer desaparecer la incertidumbre.

Conocimiento. Comprensión. Ésas son las únicas cosas que pueden eliminar de esta vida la incertidumbre para que yo pueda empezar a aceptar lo que es el mañana. No lo que trae, sino lo que es. La existencia es un milagro increíble.Mi anhelo -lo que de verdad deseo- es sentirme vivo, sentir esta existencia. Quiero quedar deslumbrado por ese milagro. Quiero ser testigo de eso.

Verdaderamente lo esencial es conocer la libertad en nuestro interior, la libertad de comprender. ¿Eres libre para comprender o eres un esclavo de las ideas ajenas que te prohíben comprender cualquier otra cosa? Porque si no eres libre para comprender, no eres libre.

¿Eres libre? ¿Eres parte de un cuento de hadas, de una historia que no existe? ¿O eres parte de una historia sobre tu tiempo y tu vida en la que no hay límite para la apreciación?

Cada momento de tu vida es único. Nunca tendrás dos iguales. Nunca. Ésta es la ciencia de vivir: cuando empiezas a apreciar cada momento. Se trata de tener un corazón tan abierto, una comprensión tan maravillosa y un anhelo de apreciar tan total que cuando llega ese momento ves exactamente lo que es.

Descansar del modo más auténtico. Volver a casa de verdad, no como una fantasía. Sentirte vivo, no porque alguien te da permiso para hacerlo, sino porque tú te sientes vivo. No estás tomando prestada la comprensión de alguien, eres tú quien comprende. No se trata de palabras. Se trata de romper el muro de las palabras y entrar en la realidad.

Tú no eres ningún cuento. Estás vivo. Escucha el tambor de esa respiración y baila a su ritmo. Siéntete entusiasmado porque hoy estás vivo. Comprende desde tu interior. La finalidad de esta existencia es ver de la forma más bella ese precioso cuadro que Dios ha creado y que eres tú. Sólo podrás decir que estás vivo cuando eso suceda en tu vida.

Cuando la gente encuentra esa realidad en su interior, la recompensa es la alegría. No es una fantasía, es realidad. Y la realidad es mucho más bella que cualquier fantasía.

Maharaji

11 marzo 2007

El océano en la gota

Barcelona, 27 de abril de 2006 - Personas procedentes de toda España, de Portugal y del sur de Francia llenaron la sala principal del Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona, para escuchar a Prem Rawat, conocido en todo el mundo como Maharaji. Dado que el número de asistentes fue mayor de lo esperado, se habilitó una sala anexa donde quienes no disponían de asiento en la sala principal pudieron ver la conferencia en directo mediante una conexión de video. Para muchos, no era la primera vez que asistían a un evento con Prem Rawat; algunos llevan años escuchándole, otros le veían en persona por primera vez. En 2006 se cumplen treinta años desde su primera visita a España y cuarenta desde que empezó a llevar por todo el mundo su mensaje de paz.

Hace poco, he estado hablando en muchos eventos en India diciendo que lo más importante que tenemos es esta existencia. Cuando naces, se te obsequia con una experiencia llamada “la vida”, y en esa vida ¿qué es lo que tienes?

Tienes un aliento, tienes un día, una hora, un minuto, un segundo. Eso es tu realidad. No es una ficción. No es ningún concepto. La cosa de la que hablo, lo que quiero experimentar en mi vida, y lo que quiero que tú experimentes, no es ninguna ficción. Es real. Una realidad que se puede tocar, que se puede sentir, que se puede comprender. En tu vida, la aceptación debería ser para lo que conoces, para lo que comprendes, para lo que sientes. No en tus pensamientos, sino sintiendo.

Hay un verso indio muy bonito: “Que la gota reside en el océano, todo el mundo lo sabe; pero que el océano reside en la gota, lo saben muy pocos”. Quiero que vosotros seáis esos pocos que lo comprenden.

Esa cosa increíble… en ella está todo, pero ella también está en ti. Tú eres la gota. No una gota líquida, pero eres la gota. El océano está en ti. Y sí, puedes sentirlo. Comprendo eso porque la misma energía que está en todas partes entra en mí en forma de esa respiración y me toca, trayendo el regalo de la vida.

Para muchos la vida significa tener un trabajo, un hijo, una casa, un gato, un perro... Eso no es la vida. Ésas son cosas que hay en tu vida. Están todas esas cosas que son relativas y también hay algo que es absoluto, y eso está dentro de ti. Tienes vida. Eso es absoluto. Un día no será así. Pero mientras estés vivo y tengas la capacidad de ser consciente, sé consciente de eso que es la vida real. Sé consciente de esta existencia que tienes, porque eso proporciona alegría. Ser consciente de esta existencia proporciona paz, auténtica paz.

¿Qué es auténtica paz? Algunos dicen: “Renuncia a todo y tendrás paz”. No, eso no funciona. Si el hecho de dejarlo todo hiciera que la gente fuese feliz y tuviera paz, cerrarían las cárceles inmediatamente, porque ir allí sería una recompensa; haces algo malo y, en lugar de castigarte, te ponen en un lugar en el que te sientes en paz y feliz. Así que eso lo demuestra: abandonarlo todo no es la solución. Pero hay un lugar en nuestro interior que si accedemos a él, podemos sentir esa paz al margen de cualquier circunstancia.

Eso es lo que eres. Eso es lo que soy. Verdaderamente, en esa gota que somos reside un océano infinito de paz. Sé uno de los pocos que lo saben, porque ése es un logro incomparable. Necesitas paz, necesitas felicidad, porque eres un ser humano. Ésa es tu naturaleza. No puedes luchar contra ella. No es ningún problema que tengas que solucionar.

Ese deseo de felicidad viene de tu interior. No lo subestimes. Mientras estés vivo, ese anhelo de ser feliz y sentir paz estará ahí.

Qué cosa tan práctica es que ese océano resida dentro de ti. Dondequiera que vayas, ahí estará. Un día la gota se irá y residirá en el océano. Pero mientras tenga lugar ese milagro del aliento, el océano residirá en esa gota que eres tú, que soy yo. Cuando la gota se mezcle con ese océano, ya no será una gota; simplemente se convertirá en el océano. Pero durante un periodo de tiempo relativamente corto, habrá ocurrido algo increíble.

Se habrá producido el milagro de los milagros. La gota se separa del océano y éste se traslada a la gota. Ésa es la realidad. Eso es lo que está sucediendo. Compréndelo. Siéntete pleno. Sigue esa naturaleza. Vive en paz. Sé feliz.

Si la tristeza es un cuchillo, la felicidad es quien te cura. Siéntete feliz. Tienes un montón de heridas y te causan dolor. No tienes por qué sufrir. Vive. Existe. Mientras dure este milagro, contémplalo. No te muevas, porque todo se acabará demasiado pronto. Encuentra la fuente de alegría dentro de ti. Ten esa paz en tu vida cada día.

Maharaji

14 febrero 2007

El propósito humano

Si alguien te dijera: "Estás despedido", ¿cuál sería la reacción humana más habitual? Desesperación, sufrimiento, ira, rechazo y la incertidumbre de pensar: “¡Dios mío, qué va a ser de mí!”. Pues bien, retrocedamos un poco. Veamos esa misma situación desde una perspectiva totalmente distinta. Existe este planeta Tierra y durante millones y millones de años luz no ha habido nada parecido en el universo. Nada. Es precioso, una maravilla. Y el hecho de sustentar la vida lo hace realmente increíble. Eso distingue a la Tierra de otros planetas. La Luna es bonita, como también lo es Marte, pero no sustenta la vida. El sol, pese a su resplandor, tampoco. En esta tierra sí que está ocurriendo la magia de la vida. Y no una sola forma de vida, sino muchas, muchísimas, desde diminutas criaturas de tamaño microscópico hasta enormes ballenas. Y, tanto la bacteria más minúscula como la mayor de las ballenas, están sometidas a una misma ley: son seres creados o generados, es decir, nacen y un día deben morir.

La vida continúa pero, como bien sabemos, no hay un solo ser que viva eternamente. Aunque la especie perdure, los individuos de esa especie no. Y han ocurrido muchas cosas en este planeta Tierra. En otros tiempos estaba habitado por enormes dinosaurios monstruosos ahora extintos y que según la teoría del evolucionismo, dominaron la Tierra en su día. Luego llegaron los seres humanos que, supuestamente, vivían en los árboles y cuyo hábitat no les favorecía, y se mudaron a cuevas donde pudieron alcanzar logros importantes. Allí desarrollaron el arte de hacer fuego, lo que les permitió calentarse y cocinar los alimentos. Más tarde, numerosos individuos de esta especie empezaron a trasladarse de un sitio a otro en busca de mejores lugares. La última gran migración fue desde Asia hasta las Américas. El ser humano fue realizando largos viajes y, entre tanto, fue aprendiendo a labrar la tierra y a mejorar constantemente. Desde entonces hasta nuestros días, la fuerza motriz que ha impulsado a esta especie ha sido el afán de mejorar. Este fuego, este fervor, esta pasión por la superación es tan fuerte que está produciendo verdaderas transformaciones en la raza humana.

Por encima de lo cotidiano

Entonces ocurrió algo asombroso. De pronto, este afán de superación se aceleró considerablemente. Una vez establecido el orden social, la gente empezó a vivir en poblaciones, creando ciudades y países. Al cabo de un tiempo, llegó la industria con todos sus inventos e innovaciones. ¿Por qué cuento esto? Aún no he llegado a esa persona que ha sido despedida, pero ya falta poco. Por cierto, que sigue despedida y con sus problemas, pero, como digo, enseguida llegamos. Así que, el ser humano pronto se dio cuenta de que no quería llevar una vida sin sentido. Y es que ningún ser existe porque sí. Tiene que desempeñar una función. De lo contrario, la naturaleza te elimina: "Arriverderci. Ciao. Se acabó. Adiós." Pero si cumples una función, te deja existir. Y ahora, con tanta tecnología, ¡deas, ideologías, comunicación, idiomas y demás, el ser humano ha llegado a tal nivel de evolución que le es posible realizar tareas cotidianas como trabajar o ir de compras, y alcanzar, además, una mayor comprensión de este hermosísimo regalo de la vida. Parece como si, hasta ahora, hubiéramos estado jugando una partida de cartas que resulta imposible de ganar mientras falten aquéllas que son esenciales. ¿Cómo vas a ganar al solitario sin ases? La baraja tiene que estar completa. ¿Por qué actualmente está tan triste el ser humano si esta vida maravillosa proporciona una alegría inmensa a cada uno de nosotros en este mundo? Volvemos ahora a la persona del ejemplo. Ha sido despedida y no está muy contenta que digamos. Ha sido rechazada, lo cual ha herido sus sentimientos. ¿Quién le ha rechazado? Alguien que le dijo: "Estás despedido". ¿Acaso la ha rechazado la vida? No. Entonces, ¿qué debería hacer? Si se mira con objetividad se vuelve evidente. Debería hacer lo que mejor sabe hacer, y ¿qué es lo que mejor se le da al ser humano? En resumidas cuentas, lo que siempre hemos hecho bien desde la infancia es disfrutar, una cualidad que nunca hemos perdido. Así que, ¿por qué no lo hacemos? ¿Por qué nos dedicamos a hacer todo eso que, en realidad, no se nos da muy bien? A mí me parece que falta una carta.

Alguien tiene otra carta sin la cual nunca cobrará vida el juego del solitario. Es imposible. Para mí, es así de simple. No hacen falta grandes dogmas, ni doctrinas, ni discursos para demostrar que siempre has sido muy bueno en disfrutar. Dentro de ti hay algo que sigue siendo tan puro hoy como cuando eras un bebé recién nacido. Todos tenemos en nuestro interior algo que nunca envejecerá. No puede envejecer, porque es lo único en nosotros que es inmortal. Sé que el ser humano tiene una gran pasión por la inmortalidad, pero ¿entiendes que dentro de este cascarón exista algo verdaderamente inmortal?

La máxima prioridad

¿Puedes reconocer y comprender que es totalmente posible sentirse pleno? Al igual que la abeja alcanza su plenitud en su trabajo; y la hormiga, en su cotidiana actividad; y el río, al fundirse de nuevo con el océano; y el sol, al brillar en el cielo; y la nube, al purificar el agua y devolverla a la Tierra, también existe en tu interior la necesidad de alcanzar la plenitud.

Esa es la máxima prioridad en nuestra vida y, como no se está alcanzando, esa persona que ha sido despedida se siente terriblemente mal. Porque, si estuviera atendiendo a su máxima prioridad, estaría quizás un tanto preocupada, pero no decepcionada. La desilusión va contra la naturaleza misma de la existencia. Si la naturaleza hubiera seleccionado la desilusión, esa especie habría desaparecido hace tiempo. En realidad, nunca sale nada mal en esta vida. Lo que sale mal es lo que hacemos. A tu corazón no le importan tus logros, sino que te sientas satisfecho. Eso es lo único que quiere. Y, para mí, es así de sencillo, ni más ni menos. De eso estoy hablando, de esa posibilidad que está abierta para todos. Si quieres, aquí está. Siendo algo muy pequeño, se convierte en algo grande, y continúa creciendo cuando escuchas a tu corazón y atiendes a su máxima prioridad.

Cuando tienes ese sentimiento de plenitud en el corazón, el que disfruta eres tú. Yo no tengo nada que ganar. De mi propia plenitud me beneficio yo; y tú, de la tuya. Aquéllos que la experimentan, que aprovechan esa posibilidad, se la toman en serio. Aunque tengan otras cosas que hacer, esta prioridad es la más importante. Si toda la historia que acabo de contar tiene algo de cierto, que lo tiene, y si has podido entender algo, y espero que sí, este precioso regalo llamado el Conocimiento no es para guardarlo en un bolsillo. Y tiene un significado más importante. Y a aquéllos que estén interesados en recibir este regalo les digo: deja que surja un sentimiento de anhelo por él, ese anhelo que constituirá la base de tu compromiso con él en esta vida.

La felicidad es o bien un estado, o bien una consecuencia. Si es una consecuencia, es decir, si para ser feliz tienes que hacer ciertas cosas, o no has encontrado la fórmula, o no existe tal fórmula, o las fórmulas que tienes no funcionan. Pero si la felicidad es un estado -y a mí no me cabe ninguna duda de que lo es- entonces tenemos que estudiar detenidamente todo lo demás. No estoy criticando todo lo que hacemos y tenemos, no digo que no lo necesitemos... a mí, por ejemplo, me encanta la tecnología. Pero sé distinguir entre un aparato de vídeo complejo y lo que necesita mi corazón. Sé que mi corazón es sencillo. Así que sigue indagando cómo disfrutar del sentimiento que existe en tu interior, de ese regalo que todos poseemos. Te animo a hacerlo porque tu corazón lo desea, no por otro motivo. No me hagas caso a mí. Escucha a tu corazón y verás que te está diciendo lo mismo que yo.
Conferencia de Maharaji en Milán, 18 de julio de 1990. Fragmentos traducidos del inglés.

26 enero 2007

Dar una oportunidad a la paz

Las guerras estallan cuando la intolerancia alcanza proporciones insalvables, cuando las causas de la razón se vuelven más importantes que la inviolabilidad de la paz, cuando dejamos de valorar el hecho de estar vivos. Los dirigentes del mundo tratan de establecer la paz, pero la paz no tiene nada que ver con instituciones; es la gente la que inicia las guerras. Toda guerra externa empieza en nuestro interior.
De hecho, la guerra de dentro es más peligrosa porque puede que sus llamas nunca lleguen a extinguirse. Las guerras se desencadenan porque no hemos encontrado la paz interior, porque no dejamos que se manifieste.
Todos buscamos algo. Ya lo llamemos éxito, paz, amor o tranquilidad, en realidad se trata de lo mismo; le damos muchos nombres porque no sabemos qué es lo que necesitamos.
Buscamos lo que creemos que necesitamos en nuestro entorno. Pero para saber dónde buscar, antes debemos preguntarnos dónde puede estar. ¿Acaso se nos ha ocurrido mirar en nuestro interior?
Vivir la vida no es cosa fácil, sobre todo si queremos sacar lo mejor de ella. Hay que excavar, y excavar implica cierta dificultad porque supone extraer lo necesario y dejar lo que sobra. Si queremos obtener paz, tendremos que buscar lo valioso y desechar lo que no lo es.
Lo que buscamos no está fuera sino dentro de nosotros. Siempre ha estado ahí y siempre lo estará. La satisfacción nos sienta bien, y no es por casualidad. No es casualidad que nos sintamos tan bien cuando estamos en paz. La paz ya existe, y reside en el corazón de todos los seres humanos.
La paz es algo que se tiene que sentir. Si frente a esa capacidad tan increíble que poseemos de sentir, colocamos paz, eso es lo que sentiremos. Estamos hechos para sentirnos llenos de agradecimiento, amor y comprensión. Llevamos dentro de nosotros una lámpara tan brillante que hasta en las noches más oscuras puede llenar de luz nuestro mundo. Sólo está esperando a que la encendamos.
La paz no hace distinciones. No le importa si somos ricos o pobres, ni la religión que profesamos, ni en qué país vivimos. Está esperando a que la encontremos, esperando a sentirse completa de nuevo y no dividida por todos los asuntos que invaden nuestra vida.
La paz llega cuando el corazón deja de estar sumido en la dualidad, y cesa la lucha interior. Entonces le sigue la serenidad; el amor viene desenfrenado, inundándolo todo; y no hay quien detenga la explosión de alegría, porque todo encaja. Eso es paz.
La paz hay que sentirla, al igual que el amor y la verdad. Mientras estemos vivos, siempre tendremos el deseo de sentirnos bien, de sentir alegría; y mientras exista ese anhelo, existirá la necesidad de descubrirlo.
Somos pasajeros que realizan un viaje en un tren llamado vida, un viaje que tiene lugar en el momento llamado ahora. Este viaje de la vida es tan bello que no necesita destino.
Para orientarnos en este viaje se nos ha dado una brújula, que es la sed de plenitud. El verdadero viaje de nuestra vida comienza el día en que nos disponemos a saciar esa sed. Es la aventura más noble que existe.
Siglo tras siglo, se ha hecho oír una voz: Lo que buscas está dentro de ti, tu verdad está dentro de ti, tu paz está dentro de ti, tu dicha está dentro de ti. La paz del corazón es como una semilla en el desierto que espera, latente, a crecer y a florecer. Sólo cuando permitamos que la semilla florezca en nuestro interior podrá haber paz en el exterior. Tenemos que darle una oportunidad.
¿Vamos a darle una oportunidad a la paz?

The Times of India (Prem Rawat)

17 enero 2007

La serie “Palabras de Paz” de Prem Rawat recibe nuevamente un premio de televisión en Brasil


La serie “Palabras de Paz” ha ganado, por segunda vez en tres años, el premio al mejor programa de la TV Comunitaria de Brasil. Fernando Mauro Trezza, Presidente de la Asociación Brasileña de Canales de Televisión Comunitarios, dijo: "El gran éxito de ‘Palabras de Paz’ se debe a la forma tan natural en que los telespectadores se han identificado con el sabio mensaje de paz interior de Prem Rawat. Desde aquí expresamos nuestro agradecimiento a Prem Rawat, Embajador de la Paz”.

Donde comienza la paz


Cuando viajo y hablo con la gente, mi mensaje trata sobre lo real que es la paz y sobre la posibilidad de sentirla en esta vida cada día. Pero, ¿dónde empieza todo esto? Os voy a contar una pequeña historia que podría ponerlo en perspectiva.

Un día un turista llegó a un pueblo remoto en el que sus habitantes eran gente muy sencilla. A la mañana siguiente colgó su espejo en la pared para afeitarse, pero se le olvidó descolgarlo. Más tarde, un anciano del pueblo, de pelo gris, ojos brillantes, y una hermosa y luminosa cara, se encontró con el espejo en la pared. Nunca antes se había visto a sí mismo, así que cuando vio su reflejo en el espejo se quedó asombrado y pensó: “Hoy he visto la cara de Dios”. Y se fue completamente feliz.

Después llegó una hermosa joven. Cuando se vio a sí misma en el espejo, se quedó estupefacta. “¡He visto a la mujer más hermosa de la Tierra, y cuando crezca ese es el aspecto que quiero tener!”. Más tarde, se aproximó un hombre que había perdido a su padre. Cuando se miró en el espejo, dijo: “¡Dios mío, acabo de volver a ver a mi padre!” Y se fue con el espejo.

Ahora, las tres personas que se habían visto reflejadas en el espejo empezaron a estar muy alteradas y comenzaron a discutir. Al poco tiempo, estallaron las peleas por todo el pueblo. Pronto todo el mundo se sintió desgraciado porque cuando se miraban en el espejo veían algo que les gustaba, y todos querían quedarse con el espejo.

Al final, un hombre sabio pasó por allí y preguntó: “¿Por qué os peleáis?” Uno dijo que el espejo le había mostrado a Dios, otro que le había mostrado a su padre, y los demás le contaron lo que habían visto. Entonces, el hombre pidió que le mostraran ese objeto mágico, y cuando lo vio, sonrió: “¿Sabéis lo que es? Es un espejo”.

Llamó al anciano y le dijo: “No viste la cara de Dios, te viste a ti mismo”. Después llamó a la chica y le dijo: “Tú tampoco viste a la mujer más hermosa, sino a ti misma”. Llamó al hombre joven y le dijo: “Pensabas que habías visto a tu padre porque ahora te pareces a él. Pero eras tú”. Les fue llamando, uno a uno, y les dijo a todos: “Mirad, lo que veis en este espejo, lo que os gusta en él, no es el espejo. ¡Sois vosotros!”.

¿Cómo se relaciona esta historia con la paz? La paz comienza con nosotros. Intenta comprender de donde vino la idea de la paz. ¿Fue acaso la invención de alguien? ¿Hubo una persona muy inteligente que mientras caminaba por las altas montañas de algún lugar dijo: “La paz. Qué buena idea. Vivamos en paz”. No.

Desde que existen lo seres humanos ha habido un deseo de paz. La necesidad de la paz nace del interior. La paz es el deseo del corazón. Es tan simple como el ir y venir de la respiración. La película de la vida comienza con el primer aliento. Y todos sabemos cómo termina la película.

Nos sentimos fascinados por la parte intermedia, y esto es para lo que vivimos: “¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿Qué es lo que he conseguido?” Todo eso está bien, pero nunca jamás te olvides de la importancia que tiene dónde comenzó y dónde acaba.

Dentro de ti se encuentra la posibilidad de la paz. La paz no pertenece a ninguna nación, sociedad o religión.

La paz pertenece a la gente como tú y como yo. ¿Dónde se manifestará la paz? Lo hará en la catedral del corazón. Ése es el único lugar en el que se da la bienvenida a la paz. Son las personas como tú y como yo las que quieren la paz y le dan la bienvenida en sus vidas. Es aquí, en nuestra existencia, donde reside la paz.

Maharaji

01 enero 2007

El océano en la gota

Barcelona, 27 de abril de 2006 - Personas procedentes de toda España, de Portugal y del sur de Francia llenaron la sala principal del Palau de Congressos de Catalunya, en Barcelona, para escuchar a Prem Rawat, conocido en todo el mundo como Maharaji. Dado que el número de asistentes fue mayor de lo esperado, se habilitó una sala anexa donde quienes no disponían de asiento en la sala principal pudieron ver la conferencia en directo mediante una conexión de video. Para muchos, no era la primera vez que asistían a un evento con Prem Rawat; algunos llevan años escuchándole, otros le veían en persona por primera vez. En 2006 se cumplen treinta años desde su primera visita a España y cuarenta desde que empezó a llevar por todo el mundo su mensaje de paz.




Hace poco, he estado hablando en muchos eventos en India diciendo que lo más importante que tenemos es esta existencia. Cuando naces, se te obsequia con una experiencia llamada “la vida”, y en esa vida ¿qué es lo que tienes?

Tienes un aliento, tienes un día, una hora, un minuto, un segundo. Eso es tu realidad. No es una ficción. No es ningún concepto. La cosa de la que hablo, lo que quiero experimentar en mi vida, y lo que quiero que tú experimentes, no es ninguna ficción. Es real. Una realidad que se puede tocar, que se puede sentir, que se puede comprender. En tu vida, la aceptación debería ser para lo que conoces, para lo que comprendes, para lo que sientes. No en tus pensamientos, sino sintiendo.

Hay un verso indio muy bonito: “Que la gota reside en el océano, todo el mundo lo sabe; pero que el océano reside en la gota, lo saben muy pocos”. Quiero que vosotros seáis esos pocos que lo comprenden.

Esa cosa increíble… en ella está todo, pero ella también está en ti.
Tú eres la gota. No una gota líquida, pero eres la gota. El océano está en ti. Y sí, puedes sentirlo. Comprendo eso porque la misma energía que está en todas partes entra en mí en forma de esa respiración y me toca, trayendo el regalo de la vida.

Para muchos la vida significa tener un trabajo, un hijo, una casa, un gato, un perro... Eso no es la vida. Ésas son cosas que hay en tu vida. Están todas esas cosas que son relativas y también hay algo que es absoluto, y eso está dentro de ti. Tienes vida. Eso es absoluto. Un día no será así. Pero mientras estés vivo y tengas la capacidad de ser consciente, sé consciente de eso que es la vida real. Sé consciente de esta existencia que tienes, porque eso proporciona alegría. Ser consciente de esta existencia proporciona paz, auténtica paz.

¿Qué es auténtica paz? Algunos dicen: “Renuncia a todo y tendrás paz”. No, eso no funciona. Si el hecho de dejarlo todo hiciera que la gente fuese feliz y tuviera paz, cerrarían las cárceles inmediatamente, porque ir allí sería una recompensa; haces algo malo y, en lugar de castigarte, te ponen en un lugar en el que te sientes en paz y feliz. Así que eso lo demuestra: abandonarlo todo no es la solución. Pero hay un lugar en nuestro interior que si accedemos a él, podemos sentir esa paz al margen de cualquier circunstancia.

Eso es lo que eres. Eso es lo que soy. Verdaderamente, en esa gota que somos reside un océano infinito de paz. Sé uno de los pocos que lo saben, porque ése es un logro incomparable. Necesitas paz, necesitas felicidad, porque eres un ser humano. Ésa es tu naturaleza. No puedes luchar contra ella. No es ningún problema que tengas que solucionar.

Ese deseo de felicidad viene de tu interior. No lo subestimes. Mientras estés vivo, ese anhelo de ser feliz y sentir paz estará ahí.

Qué cosa tan práctica es que ese océano resida dentro de ti. Dondequiera que vayas, ahí estará. Un día la gota se irá y residirá en el océano. Pero mientras tenga lugar ese milagro del aliento, el océano residirá en esa gota que eres tú, que soy yo. Cuando la gota se mezcle con ese océano, ya no será una gota; simplemente se convertirá en el océano. Pero durante un periodo de tiempo relativamente corto, habrá ocurrido algo increíble.

Se habrá producido el milagro de los milagros. La gota se separa del océano y éste se traslada a la gota. Ésa es la realidad. Eso es lo que está sucediendo. Compréndelo. Siéntete pleno. Sigue esa naturaleza. Vive en paz. Sé feliz.

Si la tristeza es un cuchillo, la felicidad es quien te cura. Siéntete feliz. Tienes un montón de heridas y te causan dolor. No tienes por qué sufrir. Vive. Existe. Mientras dure este milagro, contémplalo. No te muevas, porque todo se acabará demasiado pronto. Encuentra la fuente de alegría dentro de ti. Ten esa paz en tu vida cada día.

Maharaji

25 diciembre 2006

Crear al Creador

¿Crees que debo darle una forma a Dios? No es necesario porque mi Creador existía antes de que yo fuera. Y esto es algo que he de recordarme siempre. Así pues, ¿por qué he de atribuirle una forma determinada? Tengo que sentir a mi Creador, no andar por ahí dándole un nombre, una definición y un género. Si lo hiciera, estaría inventándolo; y al hacerlo, yo mismo me convertiría en el Creador. Y no lo soy. Sin embargo, la gente intenta crearlo. Y no lo reconocen como una creación propia, sino que lo llaman “El Creador”. Pero lo cierto es que ellos son los creadores, los que se inventan a su propio Hacedor. Y esto es algo que se vuelve muy confuso.

Y es también bastante tonto, porque tú no puedes generar al Creador, a ese Creador que ya existe y que puedes sentirlo, aunque no puedas comprenderlo a través del pensamiento.

Maharaji en Berlín, 14 de julio de 1990. Fragmento traducido del inglés.

17 diciembre 2006

DONDE SE VUELA SIN ALAS

“En el ámbito del Conocimiento de uno mismo,
el tiempo se detiene.”


Esta vida, este tiempo... Si hay una persona dispuesta a ver y otra que sea capaz de mostrar, se produce magia, verdadera magia. Así es el mundo del Conocimiento de uno mismo. Aquí es donde se vuela sin alas. Donde, no los pájaros ni las mariposas, sino los seres humanos son puestos en libertad. Aquí es donde vuelan, no los que tienen alas, sino los que no las tienen.

Aquí es donde se rompen las cadenas, donde se abren las cerraduras. Aquí es donde a los desesperados se les da esperanza, donde los ciegos empiezan a ver y los sordos a oír. Aquí es donde los tristes empiezan a regocijarse y donde el odio se convierte en amor. Aquí es donde los ignorantes se vuelven cultos.

Así es la magia de este precioso, maravilloso mundo del Conocimiento de uno mismo. Aquí es donde los vivos aprenden sobre la vida, algo que no ocurre en ningún otro sitio. Es aquí donde los vivos aprenden sobre la vida.

Aquí es donde se plantan las semillas y florecen los jardines. Aquí es donde la tierra árida y estéril se transforma en frondosos bosques verdes. Este es el mundo del Conocimiento de uno mismo. Si quieres, puedes entrar en este mundo. ¿El precio? Es elevado: tener un corazón de niño. Sin engaño ni falsedad, podrás entrar. Muy caro, pero ése es el precio.

En este mundo del Conocimiento de uno mismo se detiene el tiempo. Los inmortales empiezan a hablar y los mortales hablan de inmortalidad. Los imperfectos empiezan a comprender la perfección. La puerta al hermoso templo interior se abre de par en par y la danza de todas las danzas se empieza a bailar. Suena una música que no ha sido tocada por la mano del hombre y la oyen solo aquellos que hayan entrado. Su divinidad es dulce. En este mundo, el silencio no osa entrar y no brilla la luz del sol, ni la de la luna, ni la del fuego.

El pasaje a este mundo lo tienes, y no es un viaje largo. Esa morada se encuentra dentro de ti.

Maharaji

12 noviembre 2006

¿qué es la ignorancia?

Yo te diré cuál es la ignorancia más grande. La ignorancia más grande es cuando empiezas a perder tu naturaleza. Ésta es la ignorancia más grande. La más grande. Necesitas entender quién eres. Que tienes este regalo. Es un regalo que te fue dado.

Eso eres. Y este regalo, cuando lo aceptas, cuando este regalo es aceptado, se llama despertar.

Cuando este regalo es aceptado, en mi opinión, ésto es la iluminación.


Prem Rawat (Maharaji)

11 noviembre 2006

QUE OFRECE MAHARAJI

"Lo que yo ofrezco es tan práctico como un vaso de agua para una persona sedienta en el desierto.

"Es una forma de conectarse con la paz y la satisfacción que hay dentro de cada uno de nosotros. Es como un puente que va del exterior al interior.

"Lo que ofrezco es para quienes por propia voluntad desean disfrutar de la paz que existe en su interior. No podría ser más práctico. Si alguien quiere esto, puedo ayudarle."

"La paz, la alegría y la auténtica felicidad no existen para que pensemos sobre ellas, sino para que las sintamos.

"Detrás del hecho de estar vivo se esconde un sentimiento. No hay explicación que valga. Es algo que debemos sentir porque eso es lo que nos reconforta. En ese sentimiento hay alegría, hay satisfacción.

"Hay una sonrisa que nada puede borrar, una sonrisa que surge de un lugar de paz y celebración tan profundo que nada puede robárnosla. Ésa es la sonrisa que todos podemos tener. La paz que reside en ese lugar, en el corazón, es la única que vale.

"Hay una sinfonía que suena en nuestro interior. Podemos despertar a esa posibilidad. Porque no es más que eso: una posibilidad. Es posible alcanzar la plenitud y la paz interior.

"Es posible comprender el valor de cada aliento y reconocer nuestro anhelo de vivir. Es posible tornar el sufrimiento en gratitud, la duda en saber, y todas las preguntas en una sola respuesta, una sola. ¿Y qué clase de respuesta es esa? La única respuesta para la que no hay pregunta.

"El hecho de que podamos estar satisfechos en nuestro interior es el mensaje más esperanzador que existe. Que tengamos la posibilidad de encontrar lo que el corazón ha buscado durante tanto tiempo, es un mensaje tremendamente alentador. Ése es el mensaje que ofrezco, un mensaje que brinda esperanza a la gente."



Prem Rawat (Maharaji)